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La meta para Bogotá…

18 enero, 2016

Cinco días después de la posesión del alcalde Enrique Peñalosa, el Ministerio de Vivienda anunció que tan sólo en un año se iniciaría la construcción de 30.000 viviendas nuevas en Bogotá. Hoy las proyecciones de esa cartera van en 46.000, como le confirmó el ministro Luis Felipe Henao a El Espectador. Se trata de una cifra inédita cuya concreción plantea retos enormes y seguramente revivirá el debate sobre la forma como debe crecer la ciudad.

Henao explica que 30.000 viviendas serán de interés social (VIS) y 6.000 de interés prioritario (VIP), para beneficiar a la población de estratos 1 y 2. Las 10.000 restantes las ofrecerán con subsidio a la tasa de interés.

La pregunta que esto plantea es: ¿dónde las construirán? Hay que recordar que el exalcalde Gustavo Petro detuvo planes zonales en la periferia, como el de Usme, y buscó redensificar la ciudad promoviendo la construcción de vivienda en el centro con proyectos como el de Plaza de la Hoja.

Las críticas fueron de toda índole y llegaron desde diversos sectores, como el Gobierno Nacional y Camacol. De acuerdo con el ministro Henao, durante la anterior administración se suspendieron 26 planes zonales y, con ellos, los proyectos pensados para los estratos 1 y 2. Incluso María Mercedes Maldonado, que fue secretaria de Planeación de Petro, se mostró en desacuerdo con la paralización de los planes zonales de Usme y del norte. Todos los argumentos apuntaban en un solo sentido: aunque la administración no quiso expandir la ciudad, tampoco halló suelo suficiente en la zona central ya urbanizada, lo cual ocasionó que los ciudadanos de menos recursos tuvieran que buscar vivienda en municipios aledaños, como Soacha.

A la carencia de suelo se sumó la dificultad de sacar adelante proyectos para construir VIP (que por ley no puede superar un precio de $45 millones), en zonas del norte y el centro de Bogotá en las que el suelo vale entre $2 millones y $7 millones el metro cuadrado. La idea era integrar estratos altos y bajos para lograr que los beneficiarios no quedaran aislados de la zona con mayor actividad económica de la ciudad. Los proyectos, finalmente, fueron suspendidos mediante acciones judiciales.

Esas dificultades, sumadas a las diferencias con la Nación, llevaron al incumplimiento de la meta que se había propuesto para construir 70.000 VIP en cuatro años. El reporte del DANE, con corte a septiembre de 2015, indica que lograron empezar 17.900.

Peñalosa ya anunció, en cambio, que destrabará proyectos en Usme y Bosa, al sur, y activará el Plan Zonal del Norte. Al tiempo, pretende revitalizar algunas zonas que no necesariamente están en la periferia. Son aspectos que están por definir, indicaron en la Secretaría de Hábitat, que dará a conocer más detalles a finales de este mes. Henao, por su parte, espera que con este plan el sector de la construcción crezca 7% durante 2016 y 9% en 2017.

Lo cierto es que el alcalde considera necesario aumentar sustancialmente la oferta habitacional en la capital, ya que, según ha dicho en diversos escenarios, en 2022 la población aumentará en un millón de personas. Es decir, la capital tendrá que encontrar la forma de albergar el equivalente a la población de Cartagena.

Dar inicio a la construcción de 46.000 viviendas en un año plantea enormes retos. De acuerdo con el DANE, salvo un pico en 2007, cuando se comenzaron a construir 45.892, en los últimos 15 años la ciudad nunca se ha acercado a tal número.

Óscar Borrero, especialista en temas inmobiliarios, considera que la cuestión es de voluntad política, pues ya están la demanda y los constructores que quieren ofertar. “Desde la alcaldía de Antanas Mockus se planteó el Plan Zonal de Usme, en donde se podrían construir 25.000 viviendas. Si a esto se le suma las que caben en las 1.500 hectáreas del Plan Zonal del Norte, donde fácilmente se podrían construir 70 viviendas por hectárea (en una urbanización de baja densidad), será fácil alcanzar la meta”. En ambas zonas, agrega, hay acueducto y vías, y “sólo hace falta construir una red de alcantarillado y proveer las vías que necesitarán en el norte”.

La exsecretaria Maldonado afirma que hace falta más que voluntad política: deben tenerse en cuenta factores externos, por ejemplo, “condiciones de mercado vinculadas a la situación económica del país, acceso a crédito y subsidios”. Agrega que habrá que solucionar problemas de inundaciones en Campo Verde (la zona donde se propone la terminal del metro en la que Peñalosa ha dicho que prefiere construir vivienda) y, en caso de que finalmente se decida tocar la reserva Thomas van der Hammen, deberá hacer trámites ante la CAR que tomarán mucho tiempo. También, asegurar la infraestructura educativa, de transporte y de servicios públicos para los nuevos proyectos, sobre todo si se ubican en la periferia. El debate está abierto.

Tomado de El Espectador

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